Sobre mí
Este es mi laboratorio. Mi habitación de los 90, en casa de mi madre.
Aquí vuelvo a ser ese niño que se inventaba historias con un Spawn en una mano y una tortuga ninja en la otra. Inventando películas imposibles: mutantes contra algún Caballero del Zodiaco, la Barbie de mi hermana entrando en la batalla…
Dibujaba a Goku un millón de veces hasta que podía hacerlo con los ojos cerrados. Regalaba mis dibujos como si fuese el mismísimo Akira Toriyama. Coleccionaba cómics cuando los demás jugaban a la pelota. Siempre fui un niño “rarito”.
Recuerdo a mi padre pidiéndole al camarero de una discoteca en Casares la portada de un disco de Los Picapiedra Mix“para que el niño lo calque y lo coloree que le encanta”. Yo mientras, me comía un perrito caliente sin saber que ya estaba haciendo un stencil improvisado.
Después vinieron el graffiti, la música, los conciertos, la universidad… las responsabilidades, y luego los cambios: volver a dibujar, descubrir el tatuaje y volver a flipar como ese niño que nunca dejó de crear.
Rubber House es mi cajón desastre de dibujos, recuerdos y pasión. Como rebuscar en cubetas de vinilos: ensuciarse los dedos de polvo hasta encontrar una joya escondida. Eso es lo que quiero compartir aquí.